Seymour Diera, el perro publicista

Miro al pequeño y oscuro Seymour y sé que podría ser un publicista, y no solo porque ahora está sentado junto a mí mientras chequeo a los Neopublicistas, sino porque realmente está embobado.

Lo imagino diciendo algo poco ingenioso entre cada ladrido: “En Dog Food podríamos usar algo como esto en Facebook”, solo porque no he dicho que él sería el mejor perro publicista, ya que hablaría con la panza, al menos mi perro.

Neopublicistas

Creo que la hora del almuerzo sería sagrada para él, no importa si hay una crisis o está en una reunión, él se levantaría e iría corriendo a encontrarse con su plato de Dog Food, porque él sí que consumiría la marca en la que trabaja arduamente. Seymour solo haría lo que él quiere y siente.

(Pausa) Seymour me mira insistente mientras como, él quiere eso que yo estoy comiendo, y su mirada está casi taladrando mi cabeza, tratando, solo con la mirada, de convencerme que le de un poco… Lo consigue. –Seymour pasaría horas mirando al cliente porque tiene que “convencerlo de que su idea para la nueva campaña de Dog Food es la correcta”–.

¿Será que al momento de llegar su cliente moverá la cola alegremente? ¿Seguirá fielmente a la marca sin importar nada? ¿Gruñiría sin parar porque le pidieron cambios un viernes a las 6:00 p.m.?

Seymour sería desorganizado, pero estaría pendiente de todo, en todo momento; sería impulsivo y usaría su sentido olfativo para buscar el lema del nuevo sabor de Dog Food, ¡en eso sí que estaría muy inspirado!

Seymour no le guardaría rencor al cliente, seguiría trabajando con amor, sin embargo en un universo paralelo donde los perros fueran publicistas el cliente tendría que acariciarlo y darle una palmadita de aprobación (tal vez una galleta de Dog Food) como hago yo ahora por inspirar esta pequeña entrada y amarme incondicionalmente.

La Novata Maravilla

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