Algunas personas que cursan carreras “comunes”, se les ocurren decir estupideces acerca de los que estudiamos Publicidad, dicen, por ejemplo, que somos raros, que estamos locos y cosas de ese estilo: sin fundamentos, ni pies ni cabeza.
En mis días universitarios —una de las razones por las que los abandoné un poco, ¡disculpas infinitas!— muchas veces los chicos de otras facultades nos llaman raros por, según ellos, ser diferentes, por gustarnos otras cosas. La individualidad se ha convertido en un motivo de Bullying, uno que me enoja pero que no me derrumba porque realmente debería importarnos una mierda lo que digan de nosotros si así somos felices y no le hacemos daño a alguien.
Estudiar Publicidad me divierte, puedo ser creativa y hasta dejar mi niño interior salir. La Publicidad también me enseña, porque planifico, diseño y persuado. Mi profesión rompe todos los esquemas, como también lo hacen otras ramas.
Ahora, ¿qué es ser normal? Nadie puede decirlo con ciencia cierta, tal vez lo que es “políticamente correcto” pero no lo que es ser normal. Realmente no entiendo porqué nuestra sociedad se refugia en la presión de ciertas apariencias, consumen casi todo su tiempo en actividades rutinarias y poco edificantes, que no dejan siquiera un poco de espacio a lo extraordinario.
Cada persona tiene derecho a elegir y en ello pueden hacer que cada día valga la pena, es muy cierto que no todos los momentos serán una aventura, pero sí podemos dejar de vez en cuando salir a jugar a nuestro pequeño Bear Grylls.
Uno no debe dejar que esa perspectiva monótona de la vida afecte, hay que pensar en los sabores de los días, en los que dejan las experiencias, las fortalezas y muchas tantas otras cosas que estamos tocando con la punta de los dedos.
Hay que agregarle valor a una sociedad con un paradigma sistematizado, nosotros tenemos la bonita responsabilidad y fortuna de aportar “Ideas for life”. Así, en este orden, prefiero mil veces la locura, lo diferente, la individualidad, y nadie debería avergonzarse de eso.
Recuerden siempre que cada persona es única, todos tenemos puntos de vista, pensamientos, emociones, sentimientos, formas de vivir, preferencias sexuales e ideas diferentes, nadie es igual a otro aunque existan similitudes.
La sociedad no está preparada para personas como nosotros, pero hemos llegado y vamos a apropiarnos de lo que nos pertenece: la dulce vida.

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